miércoles 30 de diciembre de 2009

Regresión

Desgasto el último trago de cerveza, mi viaje a Inglaterra en verano me anestesió ante el lúpulo y ya no percibo sabor amargo, es más, apuro las cervezas de trago, si me dejan...

Afuera está lloviendo, pero no importa, el regalo de un padre desconsolado en forma de botas de piel es suficientemente impermeable para mantener los pies secos todo el camino de vuelta a casa... pero la noche ha caído y a mi las noches últimamente no me sientan bien... Sin querer me puse a hacer un recorrido por mi memoria de vuelta a casa... y por el camino me encontré al italiano que me robaba los besos en los campamentos de verano; el piloto que soñaba con ser general de base aérea porque quería seguir los pasos de su padre; el pintor cuyos cuadros eran un reflejo de su personalidad: caótica y gris; el actor, que se pasaba horas ensayando expresiones faciales frente al espejo y me acompañaba a desfilar por la gran ciudad; el abogado que como todo letrado, escuchaba atento cada discurso por mi parte para poder sacar algo con lo que discutir y ganar la partida; el publicista, con el que diseñamos la mejor campaña de publicidad a bordo de un enorme barco navegando por el Mediterráneo; el chef, que preparaba con gusto cada una de las sorpresas con las que me deleitaba al mes; el poeta, con el que encajaba los versos a mi antojo porque su antojo y el mio se sinonimaban; el informático, con el que me gustaba nadar en el océano de sus ojos...

De repente me di cuenta de que me había pasado la calle, que llevaba un buen rato recogiendo gran parte de la lluvia con mi propio cuerpo y que tenía los pies empapados y lo que es peor... fríos.

Aligeré el paso hasta correr y llegué a casa sin aliento pero con ganas de besarte porque después del gran viaje me di cuenta de que nadie me iba a querer como tú...

lunes 28 de diciembre de 2009

Síndrome de Clerembault

Es gracioso, pero muchas veces lo que nos da la vida también nos lo puede arrebatar... cuántas veces oí de su boca : "ella me dio la vida..."

Llevaba mucho tiempo que no era capaz de controlarse a sí mismo, aunque él ni si quiera era consciente de su propia degeneración, de su propio desgaste y propia enfermedad... "Los médicos siempre mienten" le gustaba repetir una vez tras otra, seguido de un "¡pero qué diablos sabrán ellos!" a si que volvían los dos, juntos, a casa, y todo empezaba de nuevo... una tortura para ella, un sinvivir para él... pero allí seguían, juntos, en su casa...

Son las 12, esto ya no tiene remedio, ha empezado el funeral...

En el informe médico, entre otras cosas, conseguí leer... "Paciente diagnosticado hace años de Síndrome de Clerembault..." Murió de amor... como mueren muchos otros...

Él sufría un delirio por el cual creía que otra persona estaba locamente enamorada de él... y hacía días que ella se tatuó con sangre en las yemas de los dedos que ya no le quería, que hacía tiempo que había dejado de quererle y que las esposas le hacían daño y que prometía no salir corriendo por la puerta, que no eran necesarios los 4 cerrojos mal echados...


Sí, murió de locura... pero por culpa del Amor

domingo 27 de diciembre de 2009

Querido James...

Querido James, ya sé que prometimos desaparecer, pero las cosas nunca resultan tan sencillas en la práctica como sobre el papel. Nunca me gustó romper promesas pero es que tratándose de interiores nunca se sabe qué promesa es verdadera y cual se engancha a las paredes del estómago de tal manera que duele, te araña por dentro haciéndote estremecer mientras comienza a funcionar el proceso de la digestión... Creo que nuestra promesa era de esas, de las que dolían y descomponía cada estructura armónica que conseguía albergar dentro de mi cuerpo, sí... Inestabilidad, es la palabra que mejor describe mis interiores... alma dirían otros, pero ya sabes que mi escepticismo me prohibe nombrar ciertas cosas, aunque a veces me arrepiento de ser tan cruel conmigo misma, fíjate lo bonito y sencillo que resultaría todo esto con la ayuda de aquel ser supremo al que algunos rezan y les llena de felicidad... que injusta mi racionalidad que no me deja desprender lo pies ni un solo milímetro del suelo para poder ser feliz responsabilizando a otros de ello... "el único responsable de tu felicidad eres tú mismo" como buen proyecto de psicólogo lo debería saber mejor que nadie, pero ya ves, me siento tan inestable que empiezo a dudar de ciertos principios básicos...

Principios, eso fue lo que nos faltó, yo qué sé... a veces pienso cómo coño sería todo si de verdad quisiésemos seguir con esta promesa adelante, si la hubiésemos aceptado desde el primer segundo que salió de tu boca, y digo bien TU boca, porque fueron tus labios los que se iniciaron en un baile sugerente mientras mis oídos hacían lo propio para seguir su compás... malditos tus labios y maldita también cada palabra que salió aquel día de tu boca, porque no eran ciertas y lo sabías mientras mirabas a otro lado para que no descubriese a la mentira paseando a sus anchas a través de tus pupilas... tus ojos nunca mienten...

Y dime, ¿a caso ahora eres feliz? Las cosas cambian pero solo porque nosotros hacemos que cambien, creo que yo sí soy feliz, soy feliz en el momento en que me siento rehabilitada por dentro, todo depende del contexto, o eso dicen... pero sí, las variables contextuales o ambientales siempre influyen en el estado anímico de las personas... y a mí esas variables me fallaron, no supieron ayudar en el momento de la reconstrucción y ¿sabes lo peor de todo? Que yo ahora ayudo en cada reforma que plantean en sus interiores y doy pequeñas pinceladas a cada pared para que quede perfecta, o al menos forman un lugar mejor para vivir...

Me doy cuenta de que me curré la reforma sin su ayuda, sí, subí al andamio más alto, un andamio cuyas piezas fueron fijadas una a una por este par de manos patosas y débiles... y parece que el andamio aguantó lo suficiente, el techo está quedando bien, pero ya sabes que no hay que empezar la casa por el tejado, y a veces pienso que estas paredes no son lo suficientemente estables, en ocasiones se vuelven débiles... debe ser porque esta promesa es de esas que rasgan las paredes estomacales. y entonces no hay quien construya una estructura sólida en ese punto...

Y yo no necesitaba brazos fuertes, tal vez solo un enorme conjunto de abrazos enredados hubiesen sido más que suficientes, o el saber que tenía un colchón debajo, por si el andamio no era tan estable como imaginaba y me caía al vacío... sí, porque entonces solo era vacío, pero lo más importante es que ese vacío no me daba miedo, que va, había noches en las que imaginaba como sería esa caía, y fíjate que a veces la prefería, no me angustiaba pensar en ella, y a veces, incluso, quería probarla...

Solo sé que me he quedado embriagada en este punto de no retorno y las promesas a veces marcan la opción que has de seguir, o al menos la que no has de seguir... la nuestra no es capaz de marcar eso, además nunca se puede salir de un punto de no retorno cuando se está en una posición inestable, ese es el problema.

Después de todo esto solo quiero que me vuelvas a recordar lo que sellamos en un pacto silencioso, si es que tus ojos, esos que no son capaces de mentir, son capaces de dejar que las manos hagan lo propio con el conjunto de teclas perfectamente ordenadas que esconden tus dedos...

viernes 25 de diciembre de 2009

Tª del Caos

He notado como se desintegraba todo por dentro... La Teoría del Caos se volvía una realidad a medida que tus ojos se empañaban, se quedaban inundados de recuerdos ahogados en lágrimas de cocodrilo.

Aprietas los puños en un intento de salvación, abandonas tu mente, cierras los ojos y tu rostro esboza una mueca que te descubre como un ser abatido, derrotado, vencido...

Es entonces cuando aprovecho toda esa vulnerabilidad y decido desenfundar mi arma; la puñalada va directa al corazón, no nos podemos permitir errores, voy a lo seguro... de repente nuestras bocas se encuentran y tus labios se humedecen... esta vez no es saliva, estás sangrando...

miércoles 23 de diciembre de 2009

si te rompes por dentro...

No soy capaz de mirar a través de tus ojos, si te miro fijamente mi suelo empieza a deslizarse lentamente, pero es un movimiento en eses que hace que una sensación de vértigo se apodere de mis piernas y entonces mis rodillas tiemblen y no son capaces de mantener el cuerpo erguido... por eso me gusta verte dormir, tocarte los labios inertes que resucitan si se encuentran con los míos y se entretienen mientras los dedos hacen lo propio con nuestros cuerpos...

Me dispongo a buscar un lugar inédito de tu cuerpo que me transmita calor, pero de repente descubro un lunar y me convierto en lunática...

Estoy en la superficie, me da miedo el gran chapuzón.

Avísame, si te rompes por dentro...

lunes 21 de diciembre de 2009

21.12

Cambio en la dirección intrínsecamente asignada...

Cambio de mueca mientras los huesos crujen de frío y mis planes se modifican a medida que tu reloj se sincroniza con mi prisa... Y es la prisa la que se queda escondida debajo de tu abrigo, para no quedar empapada por la lluvia, que hace horas era nieve y teñía todo de color blanco... blanco, como tus dientes.

Al fin y al cabo solo quería besarte los dientes.

martes 15 de diciembre de 2009

superficies y lagos helados

Te quedaste en la superficie, donde podías y sabías que te mantendrías a salvo, a flote...

Es como un enorme lago helado... y tú te quedas en la orilla, por si se diese el caso de que la superficie se rasgase y entonces la caída no fuese peligrosa...

Sí, la del lago helado siempre ha sido una buena metáfora.

Preferimos no arriesgar demasiado y nos dedicamos a explorar la superficie del otro, para cuando lo que nos traemos entre manos no funcione, no caigamos ni suframos un peligro de congelación, no sintamos en definitiva, dolor...

Y la diversión está en el riesgo, en picar un poquito la superficie para asomarnos y ver el fondo, y si nos gusta y no nos da miedo, metemos la mano... la cosa no está tan fría como parecía... y sigues picando y picando y picando... hasta llegar a sumergirte por completo, incluso intentando acariciar el fondo con las puntas de los pies...

Lo bueno aparece cuando no tienes frío allí dentro, en el fondo... cuando sientes que nunca antes habías estado en otro sitio mejor...

Y entonces, luchas por no salir a flote...